Por: Angélica Riojas Latour (Vecina de ZE, Coach y Master en PNL)
He observado que hay una creencia generalizada sobre la transición que viven nuestros hijos de la niñez a la adolescencia y su paso por ella. Que si están insoportables, que si son unos flojos, que nada les interesa, que son respondones, que no tienen intereses en la vida; en fin, argumentos van y vienen y en su mayoría son quejas y quejas. Honestamente la adolescencia es una etapa increíble y si ellos aprenden a vivirla de la mejor manera y la comparten contigo, será inolvidable.
La adolescencia no se padece, se disfruta, es esta etapa en la que dejas de tratar a tus hijos como niños, en donde como padres de familia crecemos junto con ellos y los vivimos de una forma muy diferente. Es cuando nosotros empezamos a soltar y dejamos que tomen decisiones sobre temas que algún día impactarán su vida.
No desesperes, no te angusties, se paciente, tu hijo está viviendo cambios físicos, vive una danza hormonal en donde las emociones y sentimientos van y vienen, además posee un deseo enorme de encontrar su propia identidad y demostrar su autosuficiencia y poder por sobre todo aquello que atañe a su vida. Para ellos todo es posible, para ellos el reto es eso, un reto por demostrar sus capacidades porque para ellos todo es fácil y al mismo tiempo no lo es.
Te invito a tener un canal de comunicación abierto, transparente y bidireccional con tu hijo, muestra tu interés por sus asuntos. Deja de cuidarle las emociones y nunca dudes en poner límites firmes, hoy más que nunca los necesita. Se empático, tú ya pasaste por esta etapa. Comparte sus logros, delega tareas y responsabilidades. Sé un modelo a seguir (role model) para él, escúchalo y dale mucho amor aun cuando se equivoque.