Por Angélica Riojas Latour

Existen momentos en los que un deportista decide abandonar la disciplina que practica debido a diversas causas. Hoy me voy a enfocar en la presión que ejercen el entrenador y/o los padres de familia.

Generalmente surgen argumentos que denotan insatisfacción con el desempeño del deportista y las exigencias y presión van en aumento. Entiendo que se trabaja para ser el mejor, subirse al pódium o ganar un campeonato pero para que esto suceda, se debe trabajar mente, cuerpo y emoción, de lo contrario, llegará el momento en que los bloqueos harán lo propio y el rendimiento irá en picada.

Si eres entrenador o padre de un deportista, te invito a ser más empático, a dar un acompañamiento sin caer en demandas irracionales. Si es importante la disciplina, la constancia e incluso sacrificar ciertas cosas pero el respeto y la empatía deben estar presentes todo el tiempo.

Evita llegar al punto en que el deporte se convierta en una lucha y en consecuencia, en un suplicio. Si realmente quieres obtener lo mejor de un deportista y llevarlo al éxito, entonces te sugiero hacer lo siguiente:

1.- Ayúdalo a definir una meta y objetivos claros sin que sea TÚ meta ni TUS objetivos.

2.- Lleva un registro de su desempeño, tanto en la competencia como en los entrenamientos,

3.- Analicen juntos sus fortalezas,

4.- Da un feedback objetivo y concreto, real y sin juicios.

5.- Realicen juntos los ajustes necesarios para entrenamientos, competencias o partidos

6.- Enséñale a cuidar su cuerpo y mente, ¡nútrelos!

7.- Tu lenguaje corporal y verbal influyen en sus acciones; procura que éstos sean positivos y generadores de hechos.

No quieras cumplir tus expectativas con él, hazle ver sus cualidades y las oportunidades que tiene, ayúdalo a crecer y juntos caminen hacia el éxito. n