Probablemente seas una de estas personas, que cada vez que llega a la oficina piensa en cómo lidiar con su jefe, cómo abordarlo para tratar cierto asunto, qué decirle cuando te pide que coman juntos y quizás tú no quieres salir con él o ella. La clave está en saber gestionar este tipo de situaciones y dejar de crear historias que lejos de hacerte la vida más amable, hacen que ese sentimiento por tu jefe crezca y se arraigue más y más.

Las quejas y las críticas sólo crean un ambiente laboral tóxico y más cuando el mismo sentimiento es compartido por tus compañeros, porque entonces vas validando tus ideas, tus emociones y todo esto se convierte en un callejón sin salida.  Sin embargo, existe la posibilidad de que por el momento, no haya mejor opción que quedarse ahí.

¿Te has cuestionado cuál es la razón de fondo por la que no aguantas a tu jefe? ¿Qué será aquello que refleja una parte de tu personalidad y de alguna manera te conecta con él? Si dedicaras un momento para reflexionar, aun cuando no lo aguantas ¿qué podrías agradecerle y reconocerle? Si te enfocas en aquello que te ha permitido crecer, aprender o simplemente te ha ayudado a ver nuevas y mejores oportunidades, te aseguro que algo en ti se va a acomodar y tu atención estará en asuntos mucho más importantes para tu vida actual.

Los cambios verdaderos requieren de trabajo, de mucho trabajo; así que cambia de actitud. Imagina que eliges librarte de pensamientos condicionados, argumentos compartidos y que te enfocas en tus fortalezas. Decide conectar con lo mejor de ti, sal mentalmente de ti mismo y echa una mirada a tus pensamientos desde otra perspectiva. Ante cualquier situación o persona, en lugar de elegir la reacción, opta por soluciones positivas y bien pensadas.