Por: Catalina Montoya.

Desde pequeño, Adelaido Olvera (Olverita como cariñosamente le dicen en la zona), soñó con ser policía. A pesar de provenir de una familia de pocos recursos, sus padres se preocuparon por inculcarle, a él y a sus seis hermanos, buenos modales y principios bajo la religión católica. Incluso, algunos de ellos pensaron seriamente en ser seminaristas, por lo cual asistió a varios retiros espirituales donde ayudaba a dar de comer a jóvenes de otras comunidades pobres. “Yo podía estar todo el día trabajando y no sentía jamás cansancio, viéndolo así, ha sido muy bonita mi vida y me gusta mucho ayudar”.

Su primera oportunidad de trabajo fue como chofer particular y así estuvo por varios años. En cierta ocasión, vio un anuncio que ofrecía trabajo a vigilantes y meditó por horas antes de animarse a serlo. “Un día le pedí a una persona llevarme a la comandancia de Atizapán y logré enfilarme de inmediato como policía pues antes no pedían tantos requisitos, y me dieron de alta” recordó con gusto diciendo que lleva más de dos décadas siendo policía de Atizapán.

Un saludo y una sonrisa para inspirar confianza

El policía ha cuidado localidades de la zona como Loma de Valle Escondido, el Parque de los Ciervos, y la Jiménez Cantú, por lo cual conoce a gran cantidad de personas y se siente muy comprometido con su seguridad, especialmente con las familias que regresan a presentarles a sus hijos, pues le resulta grato. Lo que más le gusta de su trabajo es ser considerado alguien confiable y capaz de brindar seguridad a su comunidad; a eso, ahora le agrega la satisfacción que le produce transmitirles su buen humor con un simple saludo y una sonrisa. “Creo que los policías debemos estar alertas con lo que pasa a nuestro alrededor, yo me siento muy satisfecho cuando veo que los conductores vienen de regreso con bien y lo noto porque me regresan el saludo” expresó con su típica sonrisa.

Al oficial se le ocurrió que podía infundir confianza en la sociedad con un gesto cálido y tomó la iniciativa de hacerlo a través de un saludo a los transeúntes portando sus guantes blancos. Precisamente eso ha llamado la atención de nuestros vecinos y quienes lo conocen desde hace tiempo aseguran verlo siempre de buen humor y dispuesto a ayudarlos. “Siempre digo que vamos a echarle ganas a nuestro trabajo, no nos cuesta nada; yo conozco a la gente de Zona Esmeralda y, sinceramente, veo que muchas personas pasan mal encaradas, quizá porque tengan problemas en su casa, por eso pienso que con mi saludo les puedo cambiar el humor y hacerles un buen día” nos dijo en medio del tráfico de la avenida Jiménez Cantú y teniendo de fondo las decenas de saludos de los conductores que escuchamos durante su agradable plática.

Olverita se mantiene en buena condición física porque es muy disciplinado. Se levanta a las cinco de la mañana y sale de su hogar a las seis; cuando puede, se va a correr al Parque de los Ciervos para resistir las jornadas de más de doce horas diarias que cumple de pie. Tras cumplir con su trabajo, dedica el tiempo libre a convivir con su familia y sus nietos, a quienes adora. “Me hace muy feliz estar con mi familia, ir al parque o a escuchar misa, caminar o pasear con ellos por Atizapán, es una bendición”.

Espíritu heroico

En las más de dos décadas siendo policía ha sido testigo de muchos eventos desafortunados pero siempre ha confiado en la buena voluntad de las personas. Muchos vecinos aseguran que tiene un don especial y un valor ejemplar, dignos de un héroe. Aunque él piensa que no es así, considera que todo buen policía debe mantenerse actualizado con las herramientas que lo ayuden a actuar estratégicamente frente a un percance. ”Por ejemplo, en una ocasión nos llamaron vecinos de Puerta Grande para auxiliar a una persona que cayó a una cisterna; al verla inconsciente tuve el impulso de aventarme a rescatarlo, pero mis compañeros me detuvieron y me convencieron de actuar con inteligencia, por lo cual Protección Civil nos ayudó a sacarlo”.

Hace varios años, agregó en tono más serio, encontró a una vecina de Rancho Blanco en el área del Súper H y la abordó pues la vio llorando. Tras ofrecerle su ayuda, la señora le confesó su desesperación por no hallar a alguien compatible para donarle un riñón a su hijo y temía por su salud. “Le pregunté qué se requería y me indicó el tipo de sangre de su familiar, de inmediato me nació decirle que yo sí estaría dispuesto a ser ese donante para salvar la vida de su hijo; así que le doné uno de mis riñones. Fue algo difícil de aceptar por mis amigos, pero pienso que ese acto me nació del alma sin dudarlo; así se los hice ver a mi hija y mi esposa, lo comprendieron y hasta lloraron de felicidad, me sentí muy bien y le doy gracias a dios por haberlo hecho y por los años que me conceda vivir” indicó convencido. Considera que, en contra de lo que muchos piensan, su profesión es muy gratificante.

Por su loable labor, Olverita ha recibido diversos reconocimientos, por ejemplo, en la Prepa Tec Esmeralda fue nombrado “Líder Social” por el impacto positivo que genera en la comunidad de Zona Esmeralda.

“Cuiden su vida” pide a los jóvenes

También se asume como un ser humano incorruptible y le ha enviado mensajes a los jóvenes para que eviten caer en acciones negativas y deseando que se cuiden cuando conduzcan por Zona Esmeralda y que lo hagan con la debida precaución para no padecer algún accidente vial pues, por desgracia, él conoce de muchos donde ha habido consecuencias fatales.

Si conoces a Olverita deja tus comentarios y opina ¿te sientes seguro cuando te da la bienvenida a la zona con su saludo?