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¿Sismo o explosión?

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Por: Catalina Montoya.

Acudimos a reunión convocada por la Asociación de Residentes de Zona Esmeralda donde llegaron vecinos de la zona y autoridades municipales como el director de Protección Civil y Bomberos de Atizapán, Carlos Rodríguez, junto con el geólogo y catedrático de la UNAM, Dr. José María Chávez Aguirre y el Arq. Juan José Islas Guerrero. Tras abordar puntualmente el tema éstos fijaron su postura de que lo sucedido el pasado 27 de enero “fue un temblor”. Esta conclusión se dio tras los recorridos realizados por dichas instancias, en los puntos aledaños a nuestra zona donde se construye el Tramo Atlacomulco-Atizapán, días después de dicho sismo cuya intensidad fue de 3.1º Richter según el registro del Servicio Sismológico Nacional (SSN).

 

 

Explicación de las autoridades municipales

“Nosotros, en coordinación con el Comisario de Seguridad Pública, Víctor Manuel Magaña, reaccionamos de acuerdo a un protocolo cuando ocurren fenómenos naturales. El sábado 27 de enero, a las 18:25 horas, casi paralelo con el Sismológico Nacional, algunos vecinos nos enviaron mensajes porque estaban muy asustados tras percibir el sismo. Hay que entender que el epicentro se localizó a siete kilómetros, en el municipio de Nicolás Romero, y, según nuestras coordenadas, se resintió en una casa en el área de Fincas de Sayavedra la cual visitamos y no encontramos ningún desperfecto estructural” detalló Rodríguez.

Tras esto, se siguió el subprograma de ‘Auxilio’ y luego al de ‘Vuelta a la normalidad’, de acuerdo a protocolo, por lo cual ese día las autoridades realizaron recorridos para revisar puentes peatonales, bardas, avenidas principales en el área del epicentro, Sayavedra y Fincas de Sayavedra. Conscientes de que la sensación del movimiento se resintió en La Estadía, Chiluca y Bosque Esmeralda, también fueron verificadas.

 

¿Por qué explosiones?

El director de Protección Civil aceptó conocer la polémica generada en redes sociales donde los vecinos sospechaban haber percibido explosiones. Aclaró: “En marzo del 2007 la empresa OHL nos pidió un Visto Bueno para tener, en caso de ser necesario, dinamitar y utilizar explosivos superficiales que se usarían sólo en caso de derrocar una roca. Estamos revisando esos puntos, aquí les muestro el documento respectivo, y ante la incertidumbre de los vecinos que sintieron movimientos producto de explosiones, a nosotros no nos han llegado reportes telefónicos, pero aun así hicimos recorrido extenso con personal de OHL y autoridades de Atizapán”.

Resultado de esta acción, puntualizó Rodríguez:

-Recorrimos el área de Jilotzingo (donde se construye parte del tramo carretero Atlacomulco-Atizapán) y Atizapán, punto por punto, y no encontramos signos de haber utilizado explosivos en dicha construcción.

-Retomamos el subprograma “Prevención” para que todas las escuelas y plazas comerciales de la zona realicen más simulacros (por ejemplo, el Kipling, el ITJ), uno por mes.

-Se comprobará que en Atizapán no hay explosiones y estoy en comunicación con el Coordinador Nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente, para revisar Jilotzingo y Nicolás Romero, con el sismológico de la UNAM, para ver qué está pasando y de hallarlo lo informaremos a la comunidad.

“Zona sísmica” 

Según lo expuesto por el geólogo Dr. José María Chávez Aguirre, creador del “Atlas multidisciplinario y de riesgo geotécnico del Valle de México”, Atizapán está dentro de las coordenadas de actividad sísmica. “La comunidad debe comprender que nuestro planeta está dividido en ocho placas tectónicas y una de las más importantes se halla en México. Avanzan bajo el continente a una velocidad entre 2 a 20 cm/año pero además la placa de Cocos y la de Norteamérica chocan y una de ellas penetra y se mete bajo nuestro país en puntos que pasan por Oaxaca, Michoacán y Guerrero generando roces y ondas sísmicas.

Éstas resuenan con intensidad en la CDMX. Todo el tiempo está temblando pero cuando son menores a 3 grados son imperceptibles” dijo enfatizando que debemos tener conciencia de que estamos en una zona sísmica. “Yo como geólogo no voy a sugerir que no construyas, pero la gente se va a la CDMX y desconoce los riesgos al edificar. El nuevo aeropuerto se construye en una zona de lagos, sin embargo, se están haciendo estudios muy elaborados de mecánica de suelos para contrarrestar los efectos de un posible sismo de intensidad de 8.5 grados”.

Indicó que Nicolás Romero, Atizapán, Tlalnepantla y Naucalpan, forman parte del Valle de México donde hay un conjunto de rocas (formación Tarango) o tobas, un tipo de material parecido a la arena que contiene vidrio por las exhalaciones volcánicas. En cortes de roca se llega a los acuíferos a unos 300 m de profundidad.

“Zonas como Atizapán tienen ese material, incluyendo parte de la CDMX, Naucalpan y Cuautitlán, y desde 1947 fueron objeto de excavaciones para construcciones como el Ángel de la Independencia hasta Toreo” agregó el geólogo.

“Estamos en una zona minada, aunque en 1957 se prohibieron. En Atizapán, nos dimos a la tarea de hacer un mapa geológico donde se señalan, por lo que todo está susceptible de tener excavaciones, puntos como Presa Madín, la autopista Chamapa-Lechería o Calacoaya (donde está la mina ‘Guadalupe’ que ya fue rehabilitada) e implican riesgos. Atizapán, por tanto, exige construcciones a base de una mezcla peculiar compuesta por la perlita (vidrio volcánico) ya que posee más de 60 zonas minadas. En caso de un sismo intenso, podría generarse deslave de cerros y hay que preveerlo” y tras mostrar el mapa geológico, tanto el geólogo como el arquitecto arriba citados, aseguraron que el pasado sismo del 27 de enero, tuvo mayor impacto en Fincas de Sayavedra resultado de un movimiento telúrico a 8 km de profundidad, algo que de ninguna manera podría ser resultado de una explosión.

Concluyó el geólogo señalando que la Cuenca de México está atravesada por una serie de estructuras (fallas geológicas) y una de éstas pasa por Atizapán, otra por Echegaray (en Col. Pastores), la cual coincide con el tramo donde el Segundo Piso culmina (a la altura de las Torres de Satélite) dado que se sugirió como un punto riesgoso. “El sismo coincide por la ‘falla 12’, un sismo de 3.1 debería ser imperceptible pero creo que la percepción de ustedes, de escucharlo como una explosión, es originado por una falla”.