• Este texto lo compartió con nosotros nuestro vecino de Satélite, “El Sr. Galleta”, creador junto con el escritor Rogelio Garza del sitio “Todos Somos Satelucos”. El texto inédito apareció recientemente en el medio musical “Depósito Sonoro”  (Creado por otro de nuestros vecinos, Iván Luna) y habla acerca del emblemático “Tutti Frutti”, que marcó a toda una generación. Lo reproducimos de manera íntegra y agradecemos al “Sr. Galleta” su colaboración para compartir sus vivencias en el “Templo del Underground”.

 

Cómo aguantar el tanque desde Satélite hasta Lindavista

Tutti Frutti, el Templo del Underground (1985-1992)

En los años ochenta no existía Internet, ni Google, ni Shazam, ni Uber, ni Spotify, no había GPS ni teléfonos celulares. Una época dónde la única estrella que podía guiarte a nuevos territorios, era el ojo con estrobo del Tutti Frutti.

En la segunda mitad de la década de los ochenta vivir en los suburbios de Satélite era en ciertas cosas un poco frustrante, sobre todo si eras un alma que buscaba otras fronteras en cuanto a música o antros.

En las generalidades, en nuestro  país se transpiraba represión mediática, cero apertura comercial y poca oferta antrera/cultural.

Y si en la capital la cosa estaba fallona, la situación en los suburbios Sateluquenses estaba de lagrimita; las librerías más avanzadas eran la Casa del Libro o la Librería de Cristal, el  lugar más jip para tomarse un cafecito era el California de la Zona Azul y en cuestión de antros, a excepción delosqueyadescansabanenpaz  Satélite Rocks o el High Tower, había pura discoteca tipo News, Magic o el Andy Bridges, videobares como el Surf y  para los que les latía la trova estaba el Sapo Cancionero. La mayoría tenían su respectivo cadenero:

-¨Hola Mike soy primo de Paty…¨

-¨¿Quién chingados es Paty?… mejor llégale brother¨

…Lagrimita.

Las tiendas de discos que valían la pena en áreas satelolcas eran Zorba y Aquarius  que tenían buen material pero la variedad no abarcaba tanto. Y la tienda más cercana donde sí tenían opciones para almas experimentales/under/alternativas/etc. era Supersound de Polanco, un oasis donde pasabas horas con el ojo cuadrado de lo que veías en sus estanterías y la mente explotaba con lo que escuchabas de las bocinas y de la info musical que tenían las personas que formaban esa logia alienígena que atendía la tienda.

Lo que restaba para tener contacto con música interesante era el Chopo, algunas cosas en el Bazar de Lomas Verdes o grabar cassettes de los compas que viajaban al extranjero e irlos rolando.

¨Shake some action´s what i need

To let me bust out at full speed

I´m sure that´s all you need

To make it all right¨

 

El fin de semana se acercaba, opciones: vámonos de rol o fiesta-tocada-en-jardín o peda casera o caguama callejera, tanque y rol; si alguien saca nave vamos al D.F., Rockotitlán, Bar 9, Rockstock o el LUCC (todo eso saciaba la sed pero no embriagaba).

-¨Wey tienen que conocer el Tutti Frutti es otro pedo, neta otro pedo¨

-¨¿Y dónde queda?¨

-¨Ni idea, a mi me llevaron¨

…Silencio.

Hasta que alguien  llegó con el santo y seña.

Ese viernes la noche cayó como reja de changarro para abrir sendos portales en el tiempo que llevaban a las áreas de Lindavista.

¨Get into the car
We’ll be the passenger
We’ll ride through the city tonight
See the city’s ripped backsides
We’ll see the bright and hollow sky
We’ll see the stars that shine so bright
The sky was made for us tonight¨

 Salida 10 pm.  Coche lleno, las piernitas temblando por el estado de ignición combinado con el ambiente de ilusión hacia lo inesperado, esa emoción que se siente cuando vas a comprobar que sí existe la vida después de la muerte.

Cassette Ampex de 90 minutos, dos caras repletas para la odisea kilométrica, cinta adentro del estéreo y aguanta el tanque mientras vamos bajando por la avenida Lomas Verdes, cruzamos Gustavo Baz, Avenida de las Armas, ejes viales, doblamos esquina en una semáforo que nos llevó de la mano por capas y capas de distintos microclimas urbanos, vías de trenes, zonas semi industriales, lugares extrañísimos, multifamiliares, callejones obscuros, colonias y colonias una más rara que la otra.

-¨Creo que ya estamos llegando¨.

Lo que se veía eran varias cuadras rodeadas por malla ciclónica (creo que era una estación de metro o un laboratorio) hasta que al fin arribamos,  Av. Instituto Politécnico Nacional # 5130, lo que se miraba era un restaurante llamado Apache 14 (los dueños eran el dueto romántico de cantantes Carmela y Rafael), un ¨Restaurante familiar con variedad¨, tenía un aire como de cabaña.

-¨No mames ¿aquí es?¨.

Pero faltaba el último jalón, literal, y nos  internamos a la parte trasera, se sentía una onda vampira. Después de soltar tanque se veía una escalera y hasta arriba una puertita, que en verdad era un umbral que se abrió.

Penumbra.

Atravesamos y los pies caminaban por un lugar perdido en espacio y tiempo, todo tipo de punks, darks, goths, groovies, electros, anarcos, piscodélicos, vamps, garageros, avant garde´soutsiders, rockers, despistados, new wavers, dark wavers, no wavers, post punks, desmadrosos, new romantics; peinados imposibles, pelos largos, pintados, rapados, picos, conos, fachas alucinantes, delineadores, estoperoles, símbolos, insignias, tatuajes, parches, piercings, colores, en fin, personajes que nunca había visto juntos en un solo lugar.

Los anfitriones, un ser alto, flaco, tatuado, perforado con greña larga-china y botas vaqueras que estaba piloteando las tornamesas  y su chica de piel blanca, también perforada, pelo negro, extraída de quién sabe dónde, dirigiendo la orquesta de la barra; eran Danny y Brisa, quienes habían  tomado la estafeta de este lugar único y lo forjaron como el Templo del Underground, sip, aunque se escuche mamón eso era y no hubo otro igual.

Desde su retablo eléctrico, Dany recetaba acetatos en sus tornamesas como latigazos de fuego: Iggy Pop, Siouxsie and the Banshees, Ramones, Pixies, The Cramps, The Trashmen, Bob Marley, Pippi Eats Cherries, The Cult, The Scientists, Sex Pistols, TC Matic, Joy Division, Love and Rockets, Bauhaus, Mano Negra, Dead Kennedys, PIL, The Sisters of Mercy, Killing Joke, Sugar Cubes, The Pandoras, The Sonics, Jane´s Addiction, Lard, The Ultra 5, The Cynics, The Celibate Rifles, The Gun Club, The Stooges, Sonic Youth, The Creatures, Ministry, R.E.M., The Cure ,Tones on Tail, The Godfathers, Wipers, Mudhoney, Nirvana, The Fuzztones, The Nomads, Stump Wizard, Peter Murphy, Echo and the Bunnymen, Cabaret Voltaire, Magazine, Tuxedomoon, Clan of Xymox, Charlatans UK, Japan, The A-Bones, The Jesus and Mary Chain, Alex Sex Fiend, Flaming Groovies, Soft Cell, The Clash, Christian Death, Ultravox, Martha and The Muffins, The Alarm, David Bowie, Doctor and The Medics, Nick Cave & the Bad Seeds, The B-52´s, The Fall, Nitzer Ebb, The Church, Skinny Puppy, Liaisons Dangereuses, Violent Femmes, Gang of Four, The Velvet Underground, OMD, Gary Numan, Devo, Cocteau Twins, Gene Loves Jezebel, The Mission UK, The Stranglers, Fad Gadget, The Tommyknockers y Nina Hagen.

Sudor, bochorno, emoción, cánticos, desmadre, baile, más sudor, gritos, estridencia, felicidad.

Se respiraba un vibra gregaria, el alma descansaba con un sentimiento profundo de ¨por fin llegamos a Pénjamo¨, un remanso… estábamos en una casa donde habitaba una rara familia que solo se encontraba en esas noches.

Hogar de contracultura, de nuevas expresiones, de la fiesta clandestina, de los antropólogos de lo desconocido, de melómanos, de una tribu que le gustaba crear caminos nuevos por debajo de la tierra, de astronautas siderales, de una extraña compadrería.

¨If I could only find some new kind of kick

Something I ain´t had before

Some new kind of buzz

I wanna go hog mad¨

La droga más fuerte que corría era sin duda la vibra que entraba y salía por cada célula los asistentes mezclada con la música-duro-y-a-la cabeza que programaba Danny. Chelas Victoria y Arañas Verdes (hielos, vodka y menta verde) para terminar de volar onda hola-adiós-hola.

Había un enorme ojo psicodélico con estrobo hipnótico, como el de la Pantera Rosa pero con más maldad, que marcaba el paso y embrujaba a los parroquianos. Partes de maniquíes plateados repartidas por todo el lugar, una rockola, un pinball.

Recuerdo algunos posters, en especial  uno del grupo belga La Muerte que tenía un dinosaurio y uno de los Pixies que miré por horas tratando de imaginar qué pedo con esa banda. A lo lejos había un pasillo que llevaba al baño donde ¨Piraña¨ tatuaba mientras la tinta aguardaba en corcholatas.

 

Aquí se vivieron tocadas de Atoxxxico, Café Tacvba, Las Insólitas Imágenes de Aurora, Ninot, Bon y los Enemigos del Silencio, Psicodencia, La Lupita, Café de Nadie, 34-D, Bayou Pigs, Hellbyllis, Santa Sabina, Década 2, Caifanes, La Neurona Violeta, Cosmic Psychos, Espectros, Simples Mortales, Juguete Rabioso, The Ultra 5, Planeta Jaula, Santísimo Mitote, The Mono Men, Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, Masacre 68 y un chingo más.

Era difícil entender tanta felicidad en un lugar tan pequeño.

Agotados y tocando  estrellas, el regreso tenía un sentimiento parecido al de esos viajeros de la antigüedad cuando regresaban en sus barcos con una sonrisa en la cara, sabiendo que pronto volverían con más amigos a visitar la tierra prometida. Ansiosos a que llegue el próximo fin de semana y con él la oportunidad de presenciar las misas de Danny en ese lugar clandestino, sin anuncio en la puerta, ni señalización para llegar.

“Si quieres llegar al Tutti Frutti, búscanos”, se leía en algunos flyers.

Gracias Danny. Gracias Brisa.

Actualmente (2018), Laura Ponte (Laura Loretta en Facebook), realizadora de cine, armó un crew aguerrido para hacer un documental del Tutti y su escena. Con este motivo han organizado dos fiestas y ya viene la tercera y última en el Under el viernes 1 de Junio, Monterrey # 80 colonia Roma. Entiendo que la idea es cerrar círculos y que la realización de estas fiestas son parte del guión del documental.

Los que puedan, aguanten el tanque y cáiganle, la música va a estar poca madre y seguro ponen a Los Cramps.

* Fotos e imágenes sacadas de https://www.facebook.com/groups/1346347725457470/